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lunes, 11 de junio de 2012

Todos para uno y uno para nadie: RESCATE


La fecha del 9 de junio podríamos marcarla bien en el calendario, porque ese día es el pistoletazo de salida para lo que se avecina en el marco del futuro económico de este país.

El préstamo al que va a acceder España para ayudar a sus bancos asciende a 100.000 millones de euros. Es con esta frase con la que el presidente del Gobierno, en su recurrente estilo embustero, se permite querer engañar a toda la opinión pública haciéndole creer que nos ha tocado la lotería y que, por eso, nos regalan 100.000 millones. Es por ello por lo que ayer se fue a celebrarlo a Polonia, porque es una gran noticia. Es obvio que ahora la plebe puede estar más tranquila que nunca: nuestras pensiones están aseguradas, nuestros salarios también, porque no bajarán más, nuestros ahorros – quien los tenga – también, etc.

El presidente del Gobierno llegó a serlo afirmando que no daría ni un euro público a la banca. Evidentemente, creer esto es absurdo, pero muchos lo hicieron. El borreguismo en España es deporte nacional, tanto que llegó a la Moncloa sin ninguna verdad.

Aunque la verdad, y toda la verdad, es que estamos INTERVENIDOS HASTA LAS CEJAS, tanto como lo están Grecia y Portugal, o incluso más. Y a continuación expondré los motivos que me llevan a afirmarlo rotundamente:

1.- Ese préstamo de 100.000 millones de €, para el que han nacido ya decenas de eufemismos (apoyo financiero, ayuda a la banca…) va a parar directamente al FROB (Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria), un organismo que creó Zapatero en 2009 para inyectar dinero público a las entidades con problemas. Como se trata de un organismo creado por el Estado y del que depende, es un organismo PÚBLICO. Es decir, que esa enorme cantidad de dinero no va directamente a los bancos sin pasar por el Estado, que es lo que nos quieren hacer creer, desde De Guindos hasta la prensa más cavernícola y reaccionaria. En definitiva: el Estado es el avalista de ese préstamo.

2.- Si el Estado es el avalista del préstamo, y si uno, dos, tres bancos no pueden devolver el dinero, es el Estado el que asume su devolución al Fondo de Rescate Europeo.

3.- Los bancos privados, que exigen su independencia hasta que se ven con problemas y avisan al Estado para que les salve (otra contradicción del capitalismo), no devuelven una cantidad tan grande como esta, y menos con sus correspondientes intereses: ni han devuelto los casi 200.000 millones que han recibido desde 2008, ni devolverán estos nuevos 100.000 millones.

4.- Aunque los bancos devolvieran esos 100.000 millones, los intereses corren a cuenta del Estado, es decir, de nosotros, los ciudadanos.

5.- ¿Cómo van a devolver esa cantidad unos bancos a los que se recapitalizan porque no tienen dinero?

6.- Esos 100.000 millones de € se suman ahora a la prácticamente impagable deuda pública, es decir, la deuda pública incrementará ahora un 10%, alcanzado casi el 90% del PIB. Sin embargo, los intereses de esa cantidad pasan a computar como déficit y, para poder cumplir con los objetivos que la UE ha marcado a España, hay que recortar más; así es lo que se deduce del gran reformazo constitucional perpetrado por el PP y PSOE en septiembre del año pasado. Veremos si se incrementa el IVA o, en cambio, se incrementa el impuesto de las SICAV. ¿Apostamos?


martes, 6 de diciembre de 2011

Desplante a la Constitu... ¿qué?

El 2 de septiembre de 2011 se votaba en el Congreso de los Diputados la reforma de la Constitución. A mí, personalmente, no me gusta llamarla reforma, sino reformazo; un reformazo que gestaron el PP y el PSOE mientras tomaban unas cañas con agosticidad a la luz de la Luna de una noche veraniega. Y es que le llamo reformazo por la simple razón de que no se trata de una modificación en pro del beneficio social, sino en pro del beneficio capital. Igual la encargada de hacer que muchos ciudadanos no se enteren o de que no quieran enterarse de ello es la neolengua, pero lo cierto es que el Art. 135.3 deja atado y bien atado el pago a la banca por encima de cualquier otra cosa. Y ya no hablemos de pagar esa 'deuda pública'. No tenemos un problema de deuda pública como nos quieren hacer ver, sino de deuda privada convertida en pública. Hay infinidad de trucos para llevar a cabo semejante conversión. La Constitución Española de 1978 ha sido neoliberalizada por los principales representates españoles de la escuela neocon: el Partido Socialista Obrero Español -existe un uso fraudulento de las letras 'S' y 'O'- y el Partido Popular, que no es popular. El mínimo pacto constitucional que pudiera haber en el 78 lo han roto ellos. Asimismo, si hasta el 2 de septiembre de este año contábamos con una Constitución que, nadie menor de 51 años había ratificado o no, hoy contamos con una Constitución no votada por NADIE. Pero bueno, aparquemos, de momento, esta particularidad.

Hoy, 6 de diciembre de 2011, es el XXXIII aniversario de la Constitución Española y han sido numerosos los grupos políticos que han declinado asistir al acto institucional que se celebra cada año en la Cámara Baja. Pero ha habido un partido que ha asistido e, inmediatamente, se ha retirado: Izquierda Unida (IU). Éramos muchos militantes o simpatizantes los que días antes habíamos manifestado nuestro desacuerdo con que los diputados del grupo acudiesen a homenajear la Constitución, pero, sinceramente, la actitud que han tomado hoy Cayo Lara, Caridad García y Joan Josep Nuet resulta, sin duda, HONESTA Y COHERENTE. Sentirse orgulloso por tal actitud es poco. Y es que no hay nada que celebrar, por muchas críticas que arrojen desde el PSOE y el PP -son estos los que han realizado un homenaje hipócrita-. Y de Rosa Díez y UPyD, mejor ni hablar; ya sabemos cómo se las gasta la lideresa magenta. Esta señora debe ser quien ideó el dicho de donde dije digo, digo Diego.

Izquierda Unida se opuso rotundamente al reformazo neoliberal. ¿Cómo iba a asistir hoy al acto institucional a homenajear algo así? Aceptar la Constitución no es sinónimo de homenajear la Constitución. Además, ya IU -también miles de ciudadanos ajenos a cualquier formación política- lleva años denunciando que los partidos mayoritarios violan constantemente la Carta Magna. Lleva años luchando por la apertura de un nuevo proceso constituyente sobre el que se pueda construir un proyecto republicano, federal, laico y solidario. Y es que, desde mi punto de vista y entre otras cosas, una Constitución monárquica no es democrática; ergo antisocial y desigualitaria. El PSOE, para dejar claro que ha renunciado al republicanismo, en su programa electoral de 2008 llevaba la propuesta de reformar la Constitución para garantizar la igualdad en la sucesión de la corona -esta palabra me produce, en sí misma, urticaria-. Existen gobiernos que se toman con la izquierda pero se hacen sonar con la derecha. Así pues, los bolígrafos del PSOE son rojos por fuera, pero la tinta es azul. Esto no es solo de hace cuatro años para acá.

Por otro lado, dejando al margen lo dicho hasta ahora, es necesario puntualizar por qué los partidos mayoritarios incumplen la Constitución, esa a la que homenajean y fruto de una Transición que ellos llaman modélica -para mí no lo fue-:

¿Se cumple ese sistema de tributación progresiva que recoge la Carta Magna? Sí, solo que a la inversa de como debiera ser: Patricia Botín tributa menos que yo. ¿Reciben el mismo salario las mujeres que los hombres en cientos de puestos? No. Sin embargo, se recoge que no deben existir discriminaciones por razones de sexo. ¿Se ha impedido la especulación del suelo? Si en España no se ha especulado con el suelo, yo soy de extrema derecha. ¿Cuántos referéndums se han convocado en España en 33 años? Nada más y nada menos que cuatro si dejamos a un lado los asociados a diferentes Estatutos de Autonomía. ¿Es que solo se han tomado cuatro decisiones políticas de especial trascendencia? Preguntas como estas, retóricas como la vida misma, podríamos seguir formulando hasta las próximas elecciones.

En definitiva, no solo somos mi vecino y yo quienes hemos apostado y seguiremos apostando por la apertura de un nuevo proceso constituyente conducente a una III República que se construya sobre las bases del federalismo, de la igualdad, del laicismo, de la justicia. Como dice el refrán, querer es poder.